Glaciares y Parque Nacional Los Glaciares
El Parque Nacional Los Glaciares es el principal atractivo turístico de Santa Cruz y uno de los destinos más visitados de Argentina. Declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1981, alberga el Glaciar Perito Moreno —el glaciar accesible más espectacular del planeta— junto a otros 47 glaciares de menor tamaño.
El acceso principal al parque es desde El Calafate, que funciona como base turística. Desde aquí podés hacer las pasarelas del Perito Moreno, el Minitrekking sobre el hielo, la navegación Todo Glaciares o el Kayak en el glaciar, entre otras opciones.
El Parque Nacional Los Glaciares fue declarado Patrimonio Natural de la Humanidad en 1981. Tiene 726.927 hectáreas y es uno de los cinco Sitios Naturales del Patrimonio Mundial de la UNESCO en Argentina, junto al Parque Nacional Iguazú, Península Valdés, Ischigualasto-Talampaya y Los Alerces. De hecho, Santa Cruz suma un segundo sitio UNESCO: la Cueva de las Manos.
El Chaltén y las montañas andinas
Al norte del Parque Nacional Los Glaciares, El Chaltén es un destino completamente diferente a El Calafate. Aquí el protagonista no es el glaciar sino la montaña: el Cerro Fitz Roy (3.405 m) y el Cerro Torre (3.102 m) dominan un horizonte que es imagen reconocida en todo el mundo.
El Chaltén fue fundada en 1985 y hoy cuenta con más de 50 circuitos de trekking gratuitos de distintos niveles. Desde caminatas de 2 horas hasta travesías de varios días en el monte, la oferta cubre todo tipo de viajero.
Por qué El Calafate + El Chaltén es la combinación ideal
Combinar El Calafate y El Chaltén en un mismo viaje da una experiencia mucho más completa de la Patagonia andina. Mientras El Calafate ofrece glaciares y lago, El Chaltén da montaña y bosque. Están a 215 km por la Ruta 40 y el viaje entre ellos es uno de los tramos más bellos de toda la Patagonia.
Arte rupestre: la Cueva de las Manos
Uno de los tesoros menos conocidos de Santa Cruz para el turismo masivo es la Cueva de las Manos, ubicada cerca de la localidad de Perito Moreno. Declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1999, alberga pinturas rupestres de más de 9.000 años de antigüedad realizadas por los primeros habitantes de la Patagonia.
Las pinturas de manos en negativo —logradas soplando pigmento alrededor de una mano apoyada en la pared— son las más famosas del sitio. También hay representaciones de guanacos, figuras geométricas y formas abstractas que constituyen uno de los registros del arte primitivo más completos de América del Sur.
Costa atlántica: fauna marina
La costa atlántica de Santa Cruz es una de las más ricas del mundo en fauna marina. Desde Puerto Deseado hasta Caleta Olivia, pasando por Puerto San Julián, la costa ofrece avistamiento de pingüinos de Magallanes, lobos marinos, delfines, orcas (en temporada) y una variedad de aves marinas que sorprende a cualquier visitante.
La Reserva Provincial Cabo Vírgenes, en el extremo sur, alberga una de las colonias de pingüinos más grandes de la Argentina continental, con más de 120.000 parejas que nidifican entre septiembre y enero.
La gastronomía de Santa Cruz
La cocina santacruceña está construida sobre ingredientes de excepción. El cordero patagónico —cocido a fuego lento en asador o en horno de barro— es el plato más representativo y una experiencia gastronómica que no existe igual en ningún otro lugar del mundo. La carne de cordero patagónico es más delicada que la de otras regiones por la alimentación de los animales en pastura libre.
🍽️ Para no perderse: los frutos rojos silvestres —moras, calafates, chauras— dan vida a los dulces y licores más característicos de la región. El licor de calafate tiene una leyenda: quien lo prueba, siempre vuelve a la Patagonia.
Cuándo visitar Santa Cruz
Santa Cruz recibe turistas todo el año, pero cada época ofrece una experiencia diferente:
- Noviembre a marzo (temporada alta): días largos, buen clima para trekking y glaciares, mayor oferta de excursiones. Es la época más demandada; reservar con anticipación es esencial.
- Abril y mayo (otoño): colores otoñales en la estepa y el bosque subantártico. Menos turistas, precios más accesibles, muy buenas condiciones para fotografía.
- Junio a agosto (invierno): nieve, silencio y paisajes únicos. Algunas excursiones con menor frecuencia. Ideal para quienes buscan la Patagonia más íntima y salvaje.
- Septiembre y octubre (primavera): flores silvestres, fauna activa y primeras excursiones de la temporada. Clima impredecible pero lleno de sorpresas.